Los diseñadores gráficos somos los pizzeros de la era digital

En la era del big data, marketing, desarrollo, cuándo todo es más flexible y visual los diseñadores gráficos hemos quedado relegados al puesto del fast design el fast food de la era digital

El panorama de los diseñadores gráficos se a encrudecido hemos ido viendo su deterioro desde los años 90 en los que aún era una señora profesión ante la que se quitaban el sombrero y lo flipaban a el cambio de hoy decir que eres diseñador gráfico es poco más que decir hago manicura un paseo perros.

Por desgracia la internacionalización la globalización nos lleva a que nuestras fronteras se abran a los precios de la Europa del este y latinoámerica dónde los precios son mucho más baratos.

También las plataformas lowcost en las que prometen trabajos por 5 euros han mermado la capacidad de encontrar trabajo digno al freelance, ya que el cliente ve los 5 euros y no saben que eso es lo que cuesta a veces encender el ordenador.

Seguro que piensas que la diferencia está en la calidad, pero el problema que es que el cliente final de los cinco euros que le prometen en el anuncio que luego no son tales, le ciegan, son como los bares en los que ponen paella pasada de pincho y patatas zapateras que al final están llenos y lugares que se esfuerzan vacíos… el problema es el mismo no tenemos el estómago para digerir esos precios.

Es complicado intentar competir con los precios de Fever que son los precios de diseñadora gráfico rápido, lo comparo en broma a los Pizzeros que luchan por ganar la guerra a cantidad o precio en nuestras ciudades.

Se basan en repartir algo que ya está super concebido y super estandarizado, normalmente ellos trabajan con un tipo de pre diseño, tienen grandes bibliotecas de recursos y saben como funciona la mínima expresión, son los que más aprovechan los mockups, bundles y cualquier logo pack de 7500 diseños.

Por cinco euros es a lo que puedes aspirar y no te están engañando, simplemente fast design.

Quizás nosotros no deberíamos de entrar en esa guerra, pero tampoco abundan las plataformas en las que inscribirse como diseñador freelance y obtener unos ingresos, aquí estamos con el dilema del pizzero, aceptar este trabajo o morirnos de hambre.

Una de las raíces del problema es que en España pagar diseño es algo que cuesta debido a que durante muchos muchos muchos años el diseño ha sido competencia de las imprentas y las imprentas decidieron en su momento regalarlo, ahora ya no es así pero el cliente no está acostumbrado a que eso cuesta.

Por tanto hemos heredado el vicio de que nuestro trabajo no se paga, que no debe de costar nada hacer una maqueta y aparte arrastramos costumbres como no pagar por el arte y un montón de historias más que al diseñador gráfico profesional le atañen y son puntos de dolor muy graves…

Quizás cuando sales de la escuela con muchas ganas de trabajar y puedes caer en las garras de una empresa que paga una mierda en B, o en pequeños marketplace de diseñadores.

Ese problema hemos tenido todos, intentar mantener un nivel constante de facturación es casi imposible si no buscamos algo estilo a Fever que nos pueda proporcionar un nivel de trabajo constante durante todo el año al precio que sea.

Hace años trabajé para una agencia en la que si algo te llevaba más de 20 minutos ya no era rentable, aquello me puso en antecedente de que vivimos en la era del diseño fast food, eso me asustaba porque era el signo de que trabajaríamos con cronómetro cuando uno de los atractivos del diseño es la creatividad, el embelesamiento, la excelencia… 20 minutos de creatividad son pocos.

En 20 minutos puede salir un diseño al tiempo de una pizza precocinada.

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