Sé que no se entenderá a voz de pronto pero por mucho que lo intente parecer no soy feliz, hay días que me río y participo de las conversaciones opinando vagamente, siempre intento buscar algo que me motive un poco pero no acaba de ser algo rotundo y absoluto. No me satisface.

Señor vengo a devolverle mi felicidad, ya sé que el envoltorio no es original y que lleva algunos golpes, le cuesta arrancar por la mañana, es perezosa, muy caprichosa y me distrae con sus caprichos en esos caminos torticeros …. esta felicidad creo sinceramente que no es la mía, me encantaría que fuese mas de andar por casa, que me sorprendiese; pero no, es vaga y torpe, además siempre a deshoras no hace caso de comidas y creo que no le gusta la vida sana….. es rara y muy desagradecida entra y sale por mi vida como una corriente!, no llama a la puerta y no sabe esperar su momento.

Hace unos meses la puse cota para que no desmoronase mi mundo pero… decidió irse y no la encuentro, la busco, eso sí en en la caja de galletas, en la ropa limpia, en el frigorífico, en la ducha, las colonias y no es la misma parece gastada y es siempre siento lo mismo, no sé quizás ha estado en otras manos, o a lo mejor la crisis la ha comido la cabeza, pero sigo pensando que esta no es la que me pertenece, la veo demasiado baja, a veces es gris y no termina lo que empieza, esi sí  tampoco quiero una de esas felicidades histrionicas de carcajada profunda y pantagrüelica, ni de esas pizpiretas de risa contagiosa, quiero una comedida pero constante como levantarte en la cama caliente, desayunar prontito y salir a dar un paseo.

¿Pido mucho?

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