Ser diseñador y tratar con el cliente es una combinación muy complicada, como llevar la contraria sin que se note?, y decir no que tal se te da? y cobrar? eso no lo enseñan en ninguna parte.

Ser exigente  es la receta para vivir al borde del infarto: nervios,  plazos, trabajos,  clientes, pagos, cambios…. y sobre todo tu  mismo, no nos damos cuenta de lo que nos exigimos hasta que un día  algo te pasa factura, no se puede andar postergando la familia, los amigos, el aspecto…. muchas  veces no son tan fáciles  de recuperar como rehacer un logotipo.

Yo he sufrido en mis carnes los estragos de sesiones maratónianas y la mano negra de la exigencia impidiendo me darme tregua, atrasado las entregas, reacabando  los trabajos, acostarme a las tantas para luego llegar a la conclusión: “el cliente no aprecia esos pequeños detalles” “eso sólo yo lo veo” “si yo lo sé  ?pero el cliente es capaz de apreciarlo?”  No, normalmente no! Y si te paras a pensar y miras el trabajo de cerca… me lo he cargado! Sobran sombras… demasiados colores… ese detalle que me llevo  2 horas a penas se vé, por tanto en pintura usamos esta frase que sirve para el diseño “hombre acabado; hombre muerto”. Aquí la parte mas complicada: ¿cuando hay que parar?.

Como todos he cometido errores, sobretodo al principio, sobretodo por qué creía a pies juntillas ” El cliente siempre tiene la razón” claro en su trabajo y en su casa en mi trabajo la razón la tengo yo y los métodos mas, pero como hacerlo ver si tener ningún problema.

Lo ideal es tener un portfolio con trabajos parecidos a los que vas a realizar, por tanto así el cliente puede tener claro lo que va a contratar, si no lo tienes busca trabajos similares en internet para dar una pauta o referencia al cliente.

Presupuesto detallado tanto para lo incluido y lo excluido en el trabajo presupuestado al cliente porque es la mejor manera de evitar problemas y reclamaciones.

Ten claras las fases de tu trabajo, establece un timing para distintas fases y pon fechas de entrega a los clientes cuando se encargan de textos o fotos, aclara el parón en el trabajo que estás realizando hasta su entrega, evitarás correr el último día por culpa de causas ajenas a tu voluntad.

Tener clara tu tarifa desde el principio, no cometas el error de cobrar barato o demasiado caro este post es muy interesante para poner precio a tu trabajo.

Hazte valer, no te dejes menospreciar, no eres un producto de estantería eres creador, desarrollador, artista y pagan por tus conocimientos y creatividad.

Ten siempre claras tus referencias, respecto a competencia y mercado, aprende a medirte y a posicionarte en tu propio nicho, si no haces webs baratas alejáte de todo lo relativo a ello, evitarás dar presupuestos al tuntun y podrás focalizarte en clientes con alto indice de conversión.

Di no a proyectos inviables, hay clientes con proyectos ruinosos o poco rentables, si tu cliente no tiene éxito tarde o temprano ese proyecto se caerá de tu portafolio, por tanto intenta ver la rentabilidad, hay proyectos con mas horas de trabajo que de vida de cara al público.

No cargues con responsabilidades o trabajos ajenos, si no escribes bien, no editas fotos, no desarrollas, no haces SEO… no digas nunca que lo haces y no lo aceptes, haz lo que sabes hacer en caso de necesitar otras personas echa mano de otros profesionales, debemos acostumbrar al cliente a pagar por lo que necesita, no a regalar servicios de mala calidad.

Tratar con el cliente es un arte en el cual lo mas importante es dejar claro lo que es competencia de cada uno.

 

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